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Mostrando entradas de febrero, 2011

Los cuatro muleros




De los cuatro muleros
que van al campo,
el de la muía torda,
moreno y alto.
De los cuatro muleros
que van al agua,
el de la muía torda
me roba el alma.
De los cuatro muleros
que van al río,
el de la muía torda
es mi marío.
¿A qué buscas la lumbre
la calle arriba,
si de tu cara sale
la brasa viva?

Anda jaleo

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Anda jaleo



Yo me subí a un pino verde
por ver si la divisaba
y sólo divisé el polvo
del coche que la llevaba.
¡Anda, jaleo, jaleo!
Ya se acabó el alboroto
y vamos al tiroteo.
No salgas, paloma, al campo,
mira que soy cazador,
y si te tiro y te mato
para mí será el dolor,
para mí será el quebranto.
¡Anda, jaleo, jaleo!
Ya se acabó el alboroto
y vamos al tiroteo.
Por la calle de los Muros
han matado una paloma.
Yo cortaré con mis manos
las flores de tu corona.
¡Anda, jaleo, jaleo!
Ya se acabó el alboroto
y vamos al tiroteo.

Saludo al Buda que hay en tí

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Saludo al Buda que hay en ti. Puede que no veas consciente de ello, puede que ni si quieras lo hayas soñado- que eres perfecto- que nadie puede ser otra cosa, que el estado de Buda es el centro exacto de tu ser, que no es algo que tiene que suceder en el futuro, que ya ha sucedido. Es la fuente de la que tú procedes; es la fuente y también la meta. Procedemos de la luz y vamos hacia ella.
          Pero estás profundamente dormido, no sabes que eres.
         No es que tengas que convertirte en alguien, únicamente tienes que reconocerlo, tienes que volver a tu propia fuente, tienes que mirar dentro de ti mismo.
          Una confrontación contigo mismo te revelará tu estado de Buda.
         El día que uno llega a verse a sí mismo, toda la existencia se ilumina.
        Permite que tu corazón sepa que eres perfecto.
       Ya sé que puede parecer presuntuoso, puede parecer muy hipotético, no puedes confiar en ello totalmente. Es natural. Lo comprendo. Pero permite que se deposite…